La Ciudad del Vino es un concepto amplio y abarcador. Es mucho más que una bodega con mas de 150 años de historia, un hotel magnífico y un pueblo encantador. Es una experiencia integral donde el visitante se sumerge en la llamada “cultura del vino”.

Tuve la oportunidad de visitar el complejo de la Bodega Marqués de Riscalhace unos días gracias a una invitación para probar esa experiencia. Y pudimos aprender mucho de vinos en lo que se llama Aula de vinos.

Se trata de un programa preparado para profesionales del sector de todo el mundo en el que no sólo se catan vinos de la bodega, sino que se aprende a hacerlo, a apreciar los sabores, las texturas, los colores. Esta escuela está magistralmente guiada por Don Rafael Ruiz Isla, Ingeniero Técnico Agrícola, Medalla al Mérito Agícola 1981, con toda una vida dedicada a la cultura del vino y más de 15 años enseñando su pasión por estos caldos.

Primero fue pasar por un moderno auditorio, donde vimos una presentación sobre la maravillosa y compleja mistura de sentidos que se pone en marcha para apreciar los sabores, colores, perfumes y texturas de un vino. Pasamos luego a la práctica en la elegante sala de catas.

Estaba todo preparado para la cata de blancos.

 

Y cuando digo que todo estaba preparado es que están todas las condidiones estudiadas y respetadas para que la cata sea una experiencia de todos los sentidos, profesional y enriquecedora.

Por ejemplo:

La sala es elegante, relajada y cómoda. La temperatura justa: ni demasiado caluroso que contribuiría a deshidratar la mucosa nasal y perjudica la sensibilidad olfativa; ni debasiado baja porque los olores se inhibirían.

Una amplia mesa está dispuesta para que cada uno tenga su espacio personal, con todos los elementos que necesite. La superficie cubierta por un impecable mantel blanco, que permite contrastar los matices del vino. Asimismo, las paredes del salón deberían ser claros o blancos para que los colores del vino no se vieran afectados por los del ambiente.

Cada uno de nosotros contaba con un mismo kit: un bloc de notas para llevarte tus impresiones por escrito, un botellín de agua y su respectiva copa impoluta para que puedas enjuagar tu boca entre vino y vino. También una escupidera de acero (muy fashion y de diseño, por supuesto) que finalmente nadie usó. No seremos profesionales, pero todos nos bebimos cada uno de los vinos que probamos. Tambien había platitos con unosbizcochos secos (picos), servilletas y las 4 copas…

Las copas de cata son especiales. El tipo de copa que se use para la cata tiene gran incidencia sobre la calidad y la intensidad de las sensaciones recibidas. Se trata de una copa de cristal en cuya composición hay una proporción exacta del 13% de plomo. Tiene una capacidad de 220 centímetros cúbicos. Se llena únicamente hasta cubrir un tercio de su capacidad: 65 centímetros cúbicos. Se llama copa Afnor. Mide 155 mm de latura (55 mm de pie) y 65 mm de diámetro en suparte más ancha. Es más pequeña que las copas habituales de mesa.

En el aula aprendimos también que la copa se agarra solamente por el pie, entre el pulgar y el índice. En una cata comparativa, se tiene una copa por cada tipo de vino a catar, ése fue nuestro caso. Sino, la copa debe ser enjuagada con agua y secada entre cata y cata. Pero esta práctica es “poco profesional“.

Para conocer todos los detalles de la teoría y práctica de una cata profesional, dejo aquí un documento preparado por Bodega Marqués de Riscal y que puedes descargarte en formato PDF: Teoría de la cata¡Imprescindible!

Pasemos a los vinos.

 

Marqués de Riscal produce 4 blancos DO Rueda:

* Marqués de Riscal Rueda Verdejo 2011: vino con afrutado y con tintes de flores. Color amarillo pálido con algún brillo verdoso, apenas ácido al inicio y que se vuelve mas suave en la boca. Su costo es de aproximadamente 6 euros en tienda.

* Marqués de Riscal Sauvignon 2011: un sabor más sutil, de flores blancas como el azar de naranjo, de madreselva o magnolia. También tiene un toque de frutos tropilase, reconozco al de mango. Tiene ua textura envolvente y clásica. Su costo es de 7,5 euros en tienda.

* Finca Montico 2010: aquí pasamos a otra familia de sabores y perfumes. Es un vino de nuevo estilo, 100% uva verdejo de una viña con más de 30 años de vida. Aquí reconozco por primera vez la fragancia de la levadura, del pan, de almendras. Todo un descubrimiento para mi. Su valor es de 11 euros en tienda.

* Marqués de Riscal Limousin 2009: Variedad verdejo de selección especial, criados en los mejores terrenos de la bodega. Un vino con paso reconocible por roble francés allier (una variedad menos densa) que le da tintes a frutos secos, a miel, a vainilla. Tienen una crianza de 6 a 7 meses. Su valor es de 13 euros en tienda.

Después de esta gran experiencia de sentidos, nos fuimos a visitar la bodega para volver a la sala por la tarde para catar tintos.

Todo ello lo contaré en siguientes posts.

Gracias a Bodega Marqués de Riscal por darme la oportunidad de aprender tanto de vinos y de vivir un fin de semana excepcional en la Ciudad del Vino.